My name is Rudy Ruiz and I approve this message.
I’m not running for office but I am competing for your time. And in the race of ideas, I’d appreciate your consideration.
Why me? Why should anyone listen to what I have to say? It’s only fair I answer those questions if I expect anyone to cast their vote of attention to my words. After all, that’s what any candidate must do to compete in a public forum. It’s what any brand or product must do to survive in the marketplace. It’s what any purveyor of ideas must prove incessantly to hold an audience’s attention in this crowded landscape of voices.
That’s where my case for an audience begins. I believe that – even though it’s hard to hear ourselves or each other as dozens of shouting heads trample each others’ words on cable TV and thousands of opinionated entertainers flood the Internet – there’s still room for more voices to be heard. It’s not because there aren’t enough voices striving to tell their story. It’s that there aren’t enough different voices cutting through the din. In fact, I believe there are precious few and they fall into a limited number of categories: Washington insiders, political pundits, liberal and conservative advocates, activists and journalists. As a lifelong student of politics, I enjoy listening, learning and reflecting on the debates they wage. But increasingly, I find myself responding to radiowaves in my car on the way to work or talking in vain to the TV screen after a long day at the office, frustrated by missed opportunities to elucidate situations with what seem like obvious but overlooked arguments. I feel the debate would benefit from more diverse perspectives, including my own. My voice is that of an outsider looking in. In that sense, there are many people out there that might sympathize with my views. All too often, pundits and journalists become so steeped in their subjects that they lose all sense of relativity. They embrace opinions formed from the insular view of the Beltway as universally held platitudes. So being an outsider gives my voice meaning and brings a “common-sense” take to what are often age-old dramas being rehashed for the umpteenth time.
But by no means do I believe being an outsider is enough to qualify me for your attention. Being an educated thinker is also crucial to my insights and commentary. There are many whom I wish to engage and bring to the table through my presence, but I would only dare do so if I felt I could speak the language and understand the context within which these ideas exist. As an honors graduate of Harvard College with a degree in Government specializing in International Relations, and having earned a Masters in Public Policy at Harvard’s Kennedy School of Government, I believe I am prepared to not only bring fresh vistas to the national conversation, but also to frame my opinions historically and politically while rooting my arguments in the very principles that have made America a vibrant democracy.
But that’s not all, as any good hard-sell late-night cable TV commercial would assure you. There’s more! Order now and get two for the price of one, or four for the price of two! I’m not only an informed outsider; I also offer increasingly relevant professional and cultural perspectives.
Professionally speaking, I’ve dedicated 13 years to building one of the nation’s leading public sector, non-profit and cause-related marketing firms. I have branded ideas to motivate behavior change. My work has made a positive impact on the lives of diverse audiences. In fact, that’s my company’s mission statement. We have developed innovative campaigns to promote preventive health practices, smoking cessation, breastfeeding, infant immunizations, better nutrition, water conservation, financial literacy, public education, minority entrepreneurship, women’s economic independence, and more. In a sociopolitical marketplace whose currency is brands, one-liners, and sound bites, and where the good of the many is often sacrificed for the enrichment of the few, this dimension will add value to my commentary.
Culturally, I ask you to listen not because I’m Latino but because including qualified thinkers who bring diverse cultural experiences to the forum is imperative to the successful evolution of our public debates. The face of America is changing rapidly. Latinos comprise the largest ethnic minority and the fastest growing segment of the population. In some states, Latinos comprise over half of all children! As debates rage about immigration, workforce development, education, health disparities, race relations, human rights, foreign policy, and the use of our military (which is disproportionately composed of minorities), it’s vital that all kinds of Americans be represented. All voices, even those with a Spanish accent, should be heard.
I ask for you to let my thoughts play a role in the public decisionmaking process. Based on the path I’ve walked and the one I see ahead, I’ll do my best to leave no stone unturned. And because I’m an optimist, I trust our shared journey will be much the richer, regardless of our final destination.
Rudy Ruiz is a published author, social advocate, and President & CEO of Interlex, one of the nation’s Top 20 Hispanic Ad Agencies.
Mi nombre es Rudy Ruiz, y yo apruebo este mensaje.
No, no estoy corriendo por un puesto público, pero sí estoy compitiendo por su tiempo. Y en la carrera de las ideas, agradezco su consideración.
Porqué yo? Porqué querría alguien escuchar lo que yo tengo que decir? Es justo que yo tenga que responder a estas preguntas si espero que alguien vote por poner atención a mis palabras. Después de todo, es lo que cualquier candidato debe hacer para competir en un foro público. Es lo que cualquier marca o producto debe hacer para sobrevivir en el mercado. Es lo que cualquier proveedor de ideas debe probar incesantemente si espera conservar la atención del público en este apretado paisaje de voces.
Aquí inicia mi lucha por el público. Yo creo que – a pesar de que difícilmente podemos escuchar a otros o escucharnos a nosotros mismos entre el barullo de voces que se atropellan unas a otras en la televisión por cable y los miles de celebridades que inundan el Internet con sus opiniones – aún hay lugar para otras voces. No porque no existan voces suficientes que intentan contar su historia; es porque no hay suficientes voces diferentes que se puedan escuchar sobre el barullo. De hecho, creo que son muy pocas y éstas pueden caer dentro de un número limitado de categorías: aquellos que pertenecen al círculo interno de Washington, los eruditos de la política, los abogados liberales y conservadores, los activistas y los periodistas. Yo siempre he sido un estudiante de la política y me gusta escuchar, aprender y reflexionar sobre los debates que ellos promueven. Pero muy a menudo cuando estoy escuchando las noticias en el coche rumbo a la oficina me doy cuenta que estoy discutiendo con la radio o alegando con la pantalla de la televisión en casa después de un largo día de trabajo, frustrado por la falta de oportunidad para aclarar situaciones con lo que para mí son argumentos obvios, pero que no se mencionan para nada. Yo siento que el debate se beneficiaría con la aportación de perspectivas diversas, incluyendo la mía. Mi voz es la de un observador externo. En ese sentido, es posible que exista un gran número de personas que podrían estar de acuerdo con mi punto de vista. Con mucha frecuencia, los periodistas y eruditos están tan inmersos en sus temas que pierden todo sentido de relatividad. Ellos toman las opiniones formadas desde el aislado punto de vista del círculo interno como si fuesen la Biblia. Es gracias a mi condición de observador externo que mi voz tiene valor y agrega el punto de vista del sentido común a lo que casi siempre son dramas muy antiguos que se siguen discutiendo una y otra y otra vez.
Esto no significa que yo crea que por el solo hecho de ser un observador externo mi voz merezca su atención. El ser un pensador educado es crucial para mi punto de vista y mis comentarios. Hay muchas personas a quienes yo quisiera involucrar e invitar a participar a través de mi presencia, pero solo me atrevería a hacerlo si sintiese que hablo el mismo lenguaje y comprendo el contexto dentro del cual estas ideas existen. Por haberme graduado con honores de la Universidad de Harvard con un título en Gobierno con especialización en Relaciones Internacionales y habiendo obtenido una Maestría en Política Pública de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard, creo estar preparado no solo para brindar una perspectiva fresca a la conversación nacional, sino también para enmarcar mis opiniones en la historia y la política mientras que apoyo mis argumentos en los mismos principios que han hecho de América una democracia vibrante.
Pero eso no es todo, como le aseguraría cualquier comercial de los que vemos en la televisión por cable ya entrada la noche. Hay más! Ordene ahora y obtenga dos por el precio de uno, o cuatro por el precio de dos! No soy únicamente un observador informado, también ofrezco perspectivas profesionales y culturales que son cada vez más relevantes.
Profesionalmente hablando, he dedicado 13 años a construir una de las principales firmas de mercadotecnia enfocadas a causas, al sector público, y a las organizaciones sin fines de lucro, en todo el país. He enmarcado ideas para motivar cambios de comportamiento. Mi trabajo ha impactado en forma positiva las vidas de muchos y diversos públicos. De hecho, esa es la misión declarada de mi compañía. Hemos desarrollado campañas innovadoras para promover prácticas de salud preventiva, para dejar de fumar, para promover la lactancia, las vacunas infantiles, una mejor nutrición, conservación del agua, alfabetización financiera, educación pública, impulsar el empresariado entre las minorías, la independencia económica de la mujer, y más. En un mercado socio-político cuya moneda son las marcas, los chistes, los “slogans”, donde el beneficio de muchos se sacrifica a menudo en pro del enriquecimiento de unos pocos, esta dimensión agrega valor a mis comentarios.
Culturalmente, yo les pido me escuchen no porque soy Latino, sino porque incluir pensadores calificados que aporten experiencias culturales al foro es imperativo a la exitosa evolución de nuestros debates públicos. La faz de América está cambiando con rapidez. Los Latinos forman la minoría étnica más grande y el segmento de población con más rápido crecimiento. En algunos estados, más de la mitad de los niños son Latinos! A medida que los debates acerca de inmigración, desarrollo de la fuerza laboral, educación, diferencias en atención médica, relaciones raciales, derechos humanos, política exterior y la utilización de nuestras fuerzas armadas (desproporcionalmente compuesta de minorías) arrecian, es vital que todos los tipos de americanos estén representados. Todas las voces, incluso aquellas con acento Español, deben ser escuchadas.
Yo les pido permitir que mis pensamientos participen en el proceso de decisiones públicas. Fundamentado en el camino que he recorrido y el que tengo frente a mí, haré todo lo posible por no dejar piedra sin remover. Y porque soy un optimista, confío que nuestro camino compartido será mucho más interesante, independientemente de cuál sea nuestro destino final.
Rudy Ruiz es un autor publicado, abogado de causas sociales, Presidente y Ejecutivo Principal de Interlex, una de las 20 principales Agencias Hispanas de Publicidad en el país.