
The campaign, primary victories, election, and the inauguration of Barack Obama have caused a media trend to grow and develop of which I am becoming increasingly leery. In a country that once treated black people as property, there is a repetitive declaration that we should be proud of how far we’ve come as a nation.
Not so fast, America.
Sure, it’s great that we’ve demonstrated that a non-white person can possibly become President. There are things about this occurrence that we should be happy about. If you are black, or of mixed race, or any non-white person, it should give you happiness that someone has broken down that particular barrier. If you are a person of any race that feels we should be electing the person most likely to move our country forward, you should be happy. If you are a person of any race that has given their time and effort toward the principle of All Equally Created Men, you have a reason to be happy.
Happiness is appropriate. But pride?
President Barack Obama is identified as black. As a nation, we have chosen and accepted him as our leader. Before we pull a collective muscle patting ourselves on the collective back, let’s think about how far we would be willing to carry that acceptance. Do you think Obama would have been elected if his skin were darker, or would he have then been too scary? Would he have been elected if one of his parents had not been white, because then, what reason would he have to ever be on the side of white people? What if he had married a white woman instead of Michelle? Would that be threatening to white male voters? If Obama’s manner of speech was less precise, would he be seen as less intelligent or “too black” and therefor less electable? What if, following the pattern of most Presidents before him, Obama had selected a Cabinet comprised in full or in majority of people from his own race and sex? Would it be perceived as being unfair? Would it be seen as racist? Would it be seen as a rebellious coup d’état? Isn’t it likely that Obama has been accepted because he falls into the mold of the non-threatening black male that America continues to celebrate, from Tiger Woods to Will Smith to Colin Powell? Until these questions give no one pause to consider, we should not feel proud.
Our sweeping national pride is glossing over the fact that issues of race are far from solved in our country. The more I hear about how proud we should be, the more it sounds like the odious cliché “I’m not racist, some of my best friends are black.” Just because we have a black President, it doesn’t mean that black people (or any minority) are now on a level playing field in this country. Just because you voted for Obama, it doesn’t necessarily mean that you are free from personal prejudice. The news media is reminding us over and over again how far we’ve come without giving equal time to how far we still need to go.
It took us 43 Presidents and 220 years before we elected a person who was not a white man. 43 guys before we decided that the 44th didn’t have to look just like the ones before him. The Census of 1790 shows blacks making up approximately 25% of the national population. Depending on the definition of “black”, that percentage has remained fairly consistent for 200 years, with variances as a person’s amount of blackness has mattered more or less to the Census Bureau. At different times they have had to put up with different labels like African-American, black, colored, or negro, but no matter what “those people” have been called, they’ve been right here all along, building this nation with the rest of us. So the way I do the math, in a representative democracy we should have had ten or twelve black Presidents by now. The United States of America, where we supposedly hold some truths to be self-evident, could have been proud of electing a black President if we were back in the 1870s, but in the present day we should be ashamed that it took so long.
When should we be proud of ourselves as a nation? When literacy rates are the same for all races. When incarceration rates are the same for all races. When income levels are the same for all races. When expected life span is the same for all races. When the government that represents us represents us. We have one black Senator, appointed to the seat vacated by Obama. Do you know how many we’ve had historically? Senator Roland Burris just became the sixth. Ever! Proportionate to the population we should have at least 10 and possibly up to 25 at all times. Current count of the members of the House of Representatives who are black is 39 out of 435. It’s not enough.
Right and wrong are not two halves of a whole. You don’t get to balance one with the other. Obama’s ascension to the Presidency absolves no one of the prejudices they still hold, and it does not absolve the nation of an unequal and unjust history. Let’s work on that, and then let’s be proud.
La campaña, los triunfos en las elecciones primarias, la elección y la inauguración de Barack Obama han dado motivo para que se forme y desarrolle una tendencia de los medios informativos de la que cada vez desconfío más. En un país donde un día las personas de raza negra fueron consideradas como propiedad, se nos repite a cada momento que debemos sentirnos muy orgullosos de lo mucho que hemos progresado como nación.
No tan rápido, América.
Estoy de acuerdo en que el hecho de haber demostrado que es posible para una persona que no es blanca alcanzar la Presidencia es magnífico. Hay muchas cosas relacionadas con este acontecimiento de las que con razón podemos sentirnos felices. Si usted es de raza negra, o mixta, o de cualquier raza que no sea blanca, deberá sentirse feliz de constatar que alguien ha podido derribar esa barrera. Si usted es una persona de cualquier raza que siente que debemos elegir a la persona con mayores probabilidades de hacer progresar a nuestro país, usted debe sentirse contento. Si usted es una persona de cualquier raza que ha dedicado su tiempo y esfuerzo a promover la causa de que Todos Hemos Sido Creados Iguales, usted tiene razón para sentirse contento.
Es natural sentirse feliz. Pero . . . orgulloso?
El Presidente Barack Obama se identifica como un hombre de raza negra. Como país, lo hemos elegido y aceptado como nuestro líder. Pero antes de que nos ocasionemos una hernia por el esfuerzo tan grande de palmear nuestra colectiva espalda, pensemos qué tan lejos estamos dispuestos a llevar esta aceptación. Cree usted que Obama hubiese sido electo si el tono de su piel fuese más oscuro, o cree que eso lo hubiese hecho parecer más amenazante? Habría resultado electo si uno de sus padres no hubiese sido blanco? Porque de no ser así, qué motivo podría tener para estar del lado de los blancos? Y si se hubiese casado con una mujer blanca en vez de con Michelle? Se sentirían amenazados los hombres blancos? Si su dicción y su lenguaje no fueran tan precisos y correctos, parecería menos inteligente o quizás “demasiado negro” y por lo tanto menos probable de resultar electo? Y si al igual que la mayoría de los Presidentes que le precedieron, Obama hubiese seleccionado un gabinete compuesto totalmente o en su mayoría por personas de su misma raza y sexo? Se percibiría esto como injusto? Se percibiría como racista? Se percibiría como una demostración de rebeldía? No será que Obama ha sido aceptado porque encaja en el molde de hombre de raza negra que este país no considera amenazante, como Tigre Woods o Will Smith o Colin Powell? Hasta que esas preguntas tengan una respuesta clara, no debemos sentirnos orgullosos.
Nuestro orgullo nacional disimula el hecho de que en realidad los problemas de raza distan mucho de estar resueltos en nuestro país. Mientras más escucho cuán orgullosos debemos sentirnos, más me acuerdo de esa tan odiosa como gastada frasecita “Yo no soy racista, algunos de mis mejores amigos son negros.” Solo porque tenemos un Presidente negro no significa que la gente de raza negra (o cualquier otra minoría) disfruten ahora de las mismas ventajas en este país. Solo porque usted votó por Obama no significa necesariamente que esté libre de prejuicios. Los medios informativos nos recuerdan una y otra vez cuánto hemos progresado, pero no mencionan cuán largo es el trecho que aún debemos recorrer.
Hubieron de pasar 220 años y 43 presidentes antes de que eligiésemos una persona que no fuese un hombre blanco. 43 tipos llegaron a la Presidencia antes que decidiésemos que el número 44 no tenía necesariamente que tener el mismo aspecto que los que le precedieron. El censo de 1790 demostró que los negros comprendían aproximadamente el 25% de la población. Dependiendo de la definición de “negro”, ese porcentaje se ha mantenido consistente por 200 años con ligeras variantes, dependiendo cuanta importancia ha dado la Oficina del Censo al tono exacto de la piel. En diferentes épocas las personas han tenido que soportar que se les endilguen etiquetas como afro-americano, negro, de color, etc., pero independientemente de cómo se le llame a “esa gente”, ellos han estado aquí todo el tiempo, construyendo este país junto con nosotros. De acuerdo a mis cálculos, en una democracia representativa deberíamos para ahora haber tenido ya entre diez y doce presidentes negros. Los Estados Unidos de América, donde se supone que consideramos algunas verdades como patentes y manifiestas, podría haberse sentido orgulloso de elegir un Presidente negro si estuviésemos en la década de 1870, pero en la actualidad más bien debería darnos vergüenza el hecho de que nos tomó todo este tiempo elegir el primero.
Cuándo se justifica que nos sintamos orgullosos como nación? Cuando el nivel de alfabetización sea el mismo para todas las razas. Cuando las tasas de encarcelamiento sean iguales para todas las razas. Cuando los niveles de ingresos sean iguales para todas las razas. Cuando las expectativas de vida sean iguales para todas las razas. Cuando el gobierno que nos representa, nos represente. Tenemos un Senador negro, nombrado para cubrir el escaño que Obama dejó vacante. Sabe usted cuántos senadores negros hemos tenido a lo largo de nuestra historia? El Senador Roland Burris acaba de convertirse en el sexto. En toda la historia!! Si esto fuese proporcional a la población, deberíamos haber tenido al menos 10 y posiblemente hasta 25 en un momento dado. Actualmente contamos en la Cámara de Representantes con 39 personas de raza negra; 39 de un total de 435. No es suficiente.
Lo correcto y lo incorrecto no son dos mitades de un todo. No se equilibra uno con el otro. La ascendencia de Obama a la Presidencia no absuelve a nadie de los prejuicios que aún conserva, ni tampoco absuelve a la nación por su historia de inequidades e injusticias. Debemos primero trabajar para corregir esto, y una vez lo hayamos logrado, entonces sí habrá razón para sentirnos orgullosos.